Estructura OMP Arquidiócesis de Tegucigalpa

 

 DIRECTOR: Presbítero Jorge Eliécer Castillo Henao.

COORDINADORA GENERAL: Glenda Moncada Sánchez.

 
 

OBRA

COORDINADOR

SIGLAS

1.

INFANCIA Y
ADOLESCENCIA MISIONERA

Rosa Nolasco

IAM-A

2.

OBRA DE PROPAGACIÓN DE LA FE

 

OPPF-A

2.1

JUVENTUD SIN FRONTERAS

Omar Contreras

JSF-A

2.2

FAMILIAS MISIONERAS

Familia Paredes Mendoza

FAMISION-A

2.3

PROYECTO VOCACIONAL AD GENTES

Ramón Sánchez

  AG-A

2.4

COMUNICACIONES

Wilson y Doris

COMP-A

2.5
 

PROYECTOS
 

Marvin Villanueva 

  PROYECTOS

2.6
 

PADRINAZGO
 

María Luisa García 

PADRINAZGO  

2.7

UNION DE ENFERMOS
MISIONEROS

 

UEM/SOS MISIONERO

3.0  

PONTIFICIA UNION
MISIONAL
 

 

PUM

    3.1

INSTITUTO DE
ESPIRITUALIDAD Y LIDERAZGO MISIONERO
 

Alejandra M. Zelaya

IELIM
 
 

4.O

OBRA DE SAN PEDRO
APOSTOL

 

OSPA

 

La Animación del Grupo Misionero

 

  • Orientar, incentivar y coordinar a los miembros del grupo, dejando que ellos asuman sus propias responsabilidades.
  •  
  • Preparar los encuentros semanales, o velar porque siempre haya alguien que se haga cargo de la preparación del mismo.
  •  
  • Mantener una fluida comunicación con el Director de Obras Misionales, para comunicar sus experiencias y obtener información y material formativo.
  •  
  • Representar al Grupo Misionero ante su Comunidad (Consejo de equipo base, etc.) y ante el director de OMP-A. 
  • Ayudar a que entre los miembros del grupo se distribuyan las responsabilidades (secretaría, tesorería, preparación de encuentros, etc.).

  •  

Con respecto a la animación del grupo, al ser una realidad no estructurada ni formalmente organizada en la Iglesia, los Grupos Misioneros presentan variadas formas de organización en cuanto a su animación. 

 

Las funciones de los animadores/coordinador son las siguientes:

 

Aquí presentamos algunas de las formas de organización que adoptan los Grupos Misioneros:

Es conveniente que la animación no recaiga en una sola persona, sino más bien que exista un pequeño equipo de
animadores. También es aconsejable que se de cierta participación en la animación a otros miembros del grupo Misionero, de manera que vayan adquiriendo los conocimientos, criterios y experiencia necesaria para la animación de un Grupo. Esto asegurará la permanencia del Grupo a través del tiempo ante el eventual alejamiento de uno de los animadores, puesto que siempre quedarán otros capacitados para continuar su labor con la menor repercusión posible en el funcionamiento del Grupo.

 

Algunos consejos respecto a la organización en el Grupo Misionero.

 

Es importante distribuir las responsabilidades dentro del Grupo entre sus miembros, de acuerdo a las
capacidades y carismas propios de cada uno. Algunas responsabilidades que pueden distribuirse son: 

 

la función de secretaría, de tesorería, la animación de los encuentros, la oración, la formación, etc.

Es conveniente que el Grupo Misionero lleve una memoria escrita de las actividades que planifica y realiza y de las decisiones que se toman. Esto suele traducirse en un “Libro de Actas” que servirá para una mejor organización en el funcionamiento del Grupo y ayudará en el futuro para recordar y evaluar el camino recorrido y para conservar una línea continua de acción. Inclusive será muy útil en casos de cambio de animadores o
para “volver a las fuentes” en circunstancias que así lo requieran.

 

Para esto conviene que existan una o más personas con la función de secretaría encargados de mantener estos registros actualizados. Muchos grupos misioneros suelen llevar también una crónica de su historia y hasta un álbum de fotografías.

 

Es conveniente que el Grupo Misionero tenga presente durante todo el año la necesidad de realizar algún tipo de
actividad lucrativa que les permita ir juntando fondos para la misión.

Resulta práctico para el grupo misionero ir adquiriendo con el tiempo, materiales que les sirvan para las misiones y otras actividades, tales como un pequeño equipo de sonido o megáfono propios, etc., para evitar la necesidad de salir a conseguir cada año estos elementos cuando se aproxima la misión.


Importancia de la Planificación y Evaluación en los Grupos Misioneros
Planificación. Como toda actividad, es muy importante que las actividades de los grupos Misioneros sean debidamente planificadas. Esto implica que, al comenzar cada año, se elabore un proyecto
que contenga:

 

  • Objetivos claros y concretos: los cuales ayudarán a tener un horizonte definido de qué es lo que se desea lograr. Puede fijarse un objetivo general y varios objetivos específicos. Los objetivos deben estar en consonancia con el Plan de la comunidad de origen, los cuales deben ser conocidos por el grupo misionero.

  •  

  • Planificación de Actividades: que consiste en un detalle de las actividades que se realizarán durante el año. Debe incluir las actividades relativas a la formación, acción misionera ad-intra y ad-extra, espiritualidad, animación, cooperación y comunión misioneras. Esta planificación debe contemplar, entre otras cosas: los tiempos litúrgicos, las fiestas patronales y otros acontecimientos importantes de la comunidad de origen, las actividades propuestas a nivel Diocesano por la Iglesia en general y por el grupo Misionero… 

  •  

Para la elaboración del proyecto, se debe tener en cuenta la situación del Grupo, observando sus necesidades y la de la Comunidad de Origen.

 

Evaluación. La evaluación consiste en determinar en qué medida se cumplieron los objetivos propuestos para un determinado período de tiempo o para una actividad concreta. La evaluación anual sirve para tener un panorama de cómo fue el desenvolvimiento del grupo misionero y brinda elementos para la determinación de los objetivos y actividades para el nuevo año. También es importante realizar evaluaciones específicas luego de la Misión y de otras actividades sobresalientes, las que ayudarán a perfeccionar planificaciones posteriores de actividades semejantes.